Verano
Los
visitantes aburridos me preguntan ¿no se aburre?
Los
creativos me dicen ¡que lugar inspirador!
Mundo Maya
Cae la tarde en Tikal…
La vista es amplia desde lo alto
de la hermosa mole piramidal que los arqueólogos, frívolamente, han dado en
llamar Templo Número Cuatro.
El templo es el centro del mundo.
El tiempo se ha detenido.
La selva, esa diosa verde cuyo
imperio se desgasta día a día, no se ha enterado aun del combate que va
perdiendo y que se libra unos cuantos kilómetros mas adelante, lejos del
horizonte, lejos de la realidad del centro del mundo.
Un grupo de monos aulladores
saluda al día que se va, tal como lo han hecho mil generaciones de aulladores
en este mismo lugar.
Los tres templos cercanos asoman
por encima de la selva, ayudando a construir la escena selvática más
espectacular.
Ahora, una nube solitaria lanza
su lluvia permitiendo la existencia de un arco iris. Nada hubiera podido
mejorar este paisaje.
Paz.
Esto es la razón de la vida.
¿Cómo hay tanta gente que no lo entiende?
Los misteriosos templos
piramidales han sobrevivido a sus constructores.
Dentro de un tiempo, no importa
cuanto, habrá otros seres paseándose entre los muchos edificios que dejaremos.
No importa como serán interpretados, lo que importa es que también nosotros
desapareceremos y dejaremos mil preguntas sin contestar. Seremos tan
enigmáticos como los Mayas.

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