jueves, 13 de junio de 2013

Relato:Ata

Ata.

Tenía un nombre mas largo, pero todos le decían Ata.
Lo crió el hambre, era flaco y chiquito. Por eso me sorprendió una vez, cuando luego de años de conocerlo supe su edad.
Nadaba muy bien y rápido, atravesando el arroyo no importando lo avanzado del otoño. Contribuyó mucho a criar a sus hermanos y como cualquier mojarrita servía, cuando venía marea alta, era el primero en colocar su red (abandonada ya por otro pescador) atravesada donde el Tapumen se une con el Valizas.
Tenía otra, mas agujereada que aquella, que colocaba en el juncal de la boca de la laguna. La cuestión, en este caso era pretender pescar, lo cual funcionó un par de veces, pero cuando desconfié que se demoraba mucho en revisarla, noté que mas bien lo que revisaba eran los nidos de las gallaretas. Una vez salí a su encuentro en canoa. Lo atajé cuando ya había cruzado a la orilla de en frente, en la naciente del arroyo donde dejaba su botecito y justo antes de emprender el camino al Puente.
¿Pescaste mucho?
Mas o menos.
¿Me muestras lo que sacaste?
Al abrir el bolso había una lisa chica, y ocho huevos de gallareta.
No le dije nada, simplemente lo miré a los ojos, pero eso fue suficiente; no volvió al juncal.
Con los años creció un poco mas y luego de una zafra de camarón lo dejé de ver.



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