jueves, 13 de junio de 2013

Relato:Asunto serio

Asunto serio

Media tarde en la laguna. Abril se luce con unos de sus días brillantes y de calma absoluta. La sierra de La Carbonera está celeste y buena parte de la laguna, hacia el oeste encandila.
El Oso y el Pitillo van conversando a los gritos para poder oirse pese al ruido del motor. Están contentos porque ya van tres días de muy buena pesca y entre mates van argumentando donde convendría calar sus redes hoy.
Mira- dice el Oso-  alguien anda a remo…
Mismo- dice el Pitillo- vamos a acercarnos a ver quien es y si necesita ayuda.
Pocos minutos mas tarde ya pueden reconocer al infortunado.
Es el Corvina – dice Pitillo- si querés damos la vuelta, ya se que no te hablas con él.
No le pienso hablar al desgraciado…
Pese al agrio comentario, los botes se siguen acercando. El Oso aminora la marcha y Pitillo pregunta.
¿Entonces? ¿Qué pasó Corvina?
¿Qué cuentas Pitillo? No quiere arrancar che.
Arrima que vamos a mirar- dice el Pitillo.
Pero el Pitillo no sabe de motores y quien abre la tapa y comienza a revisarlo es el Oso.
El Corvina está notoriamente contrariado al principio, pero con la conversación que le da el Pitillo y con el paso de los minutos, se acostumbra a ignorar al Oso, quien está a dos metros de él.
Para suavizar la situación, el Pitillo ceba el mate para los tres, debiendo ofrecerlo ostensiblemente al Oso, dueño del mate, pero que se encuentra dedicado a encontrar la falla del motor.
En una de esas el Oso da un fuerte cordazo y el motor arranca.
El Corvina tira un ¡Gracias! al aire, saluda al Pitillo por su nombre y ambos botes se alejan.
Entre el ruido de los dos motores el Pitillo le dice al Oso. ¿Pero no era que no te hablabas con el Corvina?
Cierto, no le hablo desde hace tiempo.
¿Y entonces?
Y bueno, no le hablé.



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