Arco iris
Cuando sus
primeras cenizas tocaron el agua, un perfecto arco iris apareció tras el monte
de ombúes del otro lado del arroyo. Su hermano y su hijo menor habían ido en la
canoa y su hijo mayor y yo en sendos kayaks.
En vez de dejarlas bajo un árbol, nos habíamos
decidido por el bañado, imperio de las ranas, sapos y culebras que motivaron
toda su vida y quizás también, aunque nadie lo dijo, porque después de todo fue
el agua quien lo llamó.
Alguien
hizo notar la coincidencia de que aquella fiesta de color hubiera comenzado
justo entonces y miramos aquel espectáculo mientras mas cenizas se iban
hundiendo.
Su hijo
mayor manifestó su voluntad de dejar otro poco en la laguna y viramos
deshaciendo el trayecto que habíamos andado por el angosto canal mientras cien
patos y algunos chorlos levantaban vuelo pareciéndonos que se aunaban al
homenaje.
Era lindo
remar en silencio, pero juntos, mientras el arco iris insistía con sus colores.
Al llegar
donde el Valizas se convierte en laguna, canoa y kayaks se juntaron y el resto
de las cenizas pasaron de blancas a doradas antes de desaparecer.
En el
preciso momento que parecía terminar el acto, un grupo de aves apareció desde
el oeste volando bajo. Dieciocho espátulas rosadas pasaron a pocos metros de
altura y casi por encima nuestro. Pocos segundos después el arco iris se había
desvanecido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario