lunes, 18 de mayo de 2015

La Misión de Vanesa y Fermín, epílogo



EPÍLOGO

Lo sucedido en Venezuela preocupó mucho a los padres de los chicos y constituyó una experiencia de gran peso para ellos mismos.
Tenían muchas ganas de volver a estar con sus padres, hermanos y amigos, por eso se alegraron mucho de que se diera por terminada La Misión. Por el momento claro, porque para ambos, viajar, el verdadero viaje, mezclándose con la gente del lugar, se constituiría en parte de sus vidas.
A lo largo de su misión, Vanesa y Fermín fueron entrevistados cuarenta y dos veces- veinte de ellas tras reaparecer desde interior de la selva- por periodistas de radio, televisión, diarios y revistas, las que fueron muy divulgadas por numerosos blogs, sitios de internet y redes sociales, lo que ayudó mucho a los ambientalistas a divulgar el estado de las cosas.
Realmente había sido innovadora la propuesta lanzada durante el congreso.
Las observaciones realizadas por los chicos resultaron muy buenas, por ser claras y breves y por eso algunos periodistas ya se referían a ellos como los pequeños consultores ambientales.
Había quedado claro que realmente dos adolescentes pudieron identificar los problemas y hacer propuestas para solucionarlos, que si bien podrían a veces pasar por simples, parecían acertadas.
Lo mas importante es que había quedado demostrado que, con criterio y sin ser imprescindibles muchos conocimientos, se puede encontrar la solución para muchos problemas ambientales si se actúa con sensatez.
Para mucha, mucha gente que los conoció personalmente o los vio, oyó o leyó sobre ellos, Vanesa y Fermín marcaron el comienzo de la conciencia conservacionista, ese chispazo que hace que la gente se de cuenta de que todos podemos hacer cosas para ayudar al planeta azul. Para ayudarlo a que no pierda su impresionante diversidad de vida, que tan poca gente sabe que tiene.
Como le pasa a muchos viajeros, fue tal la cantidad de vivencias que tuvieron en tan solo unos meses, que Vanesa y Fermín siguieron “descubriendo” cosas que les habían sucedido hasta después de un año de su regreso a casa.
La vastedad de la geografía que recorrieron juntos ayudó a intensificar lo que sentía el uno por el otro y ello motivó que siguieran muy en contacto.
Cuando se despidieron abrazándose en el aeropuerto de Caracas supieron que se volverían a ver.
No sólo se volverían a ver, sino que volverían a tener grandes vivencias juntos.

fin









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