No puedo terminar el tema sin mencionar algo sobre los coronillas, dado que en este monte son mucho mas abundantes que los ombúes.
Efectivamente, la comunidad madura del monte de ombúes de la Laguna de Castillos está constituida en mas o menos un 60% de coronillas, 30% de ombúes y el otro 10% restante lo componen otras especies como el chal-chal, canelón, guayabo blanco y sombra de toro.
El coronilla con sus espinas a veces protege algún ombucito que crece debajo y sobre el borde soleado, pero la cosa se complica para el ombucito cuando al crecer debe superar la barrera de las espinas. En ese entonces, el mismo árbol que favoreció su crecimiento comienza a dificultárselo porque cuando hay viento fuerte, las ramas espinosas del coronilla llegan a cortar las ramas del ombú que iba logrando superar esa barrera. Lo que se ve es que con los años y generalmente luego de varios intentos fallidos, el ombucito consigue atravesar la barrera espinosa de las ramas del coronilla.
No sabemos si el monte de hace, digamos, seiscientos años atrás, tenía las mismas características del actual. Lo que si puedo decir es que el coronilla es un árbol colonizador, aunque también crece (pero mucho mas lentamente que al sol ) a la sombra dentro del monte. Al igual que pasa con los ombúes, también aparecen cada año coronillitas en mi huerta, sirviéndose de la tierra pelada.
Ya he mencionado el escaso reclutamiento de ombúes jóvenes en el monte, pero el de los coronillas es mucho menor. O quizás deba decir, fue mucho menor, porque al irse poblando el monte de canelones, chal-chales y guayabos blancos, comienzan a verse coronillitas creciendo debajo de esos árboles.
Hace veinte años corté muchos eucaliptos en un monte que había sido abrigo del ganado y a los pocos años comenzaron a crecer coronillas en ese mismo lugar.
Del mismo modo que pinos, acacias y eucaliptos no crecen dentro de bosques maduros de sus respectivas especies, los coronillas tampoco crecen dentro de montes de coronillas maduros.
Lo que siempre he notado en mis recorridas por los montes naturales del Uruguay es que los coronillas jóvenes, dentro del monte, solamente crecen bajo otras especies de árboles. En algunos casos he visto gran cantidad de coronillitas de dos o tres años en montes donde los coronillas maduros son muy escasos. Eso nos demuestra que los árboles que componen un monte natural no tienen por que mantener la misma proporción porcentual de cada especie en diferentes generaciones.
Por ejemplo, un monte que hasta hace poco casi no tenía coronillas, podría tener a esa especie como dominante en unas décadas.
Hay que tener en cuenta que hay otro factor muy importante en la determinación de los cambios de un monte y son los cambios en el clima. Basta que hace unos cientos de años lloviera mas, o menos que ahora y que hubiera una diferencia de unos pocos grados en la temperatura, para que las especies de árboles beneficiadas fueran otras.
Por todo esto, creo que seguiremos preguntándonos ¿a que se debe la existencia del monte de ombúes?
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